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16 de Nov





Contextuales, directas, en ocasiones obvias o ambiguas, la producción visual de nuestros artistas exigen un tiempo para identificar lo que allí está representado y estimula el tiempo de la reflexión, exigen una forma específica de contemplación que compromete las acciones, la mirada y los pensamientos. Estas imágenes actúan como soporte y también como un parámetro desde el cual se propone revisar diversas construcciones sociales de sentido: género e identidad sexual,
Michel Foucault en su Ética de

la Resistencia se pregunta ¿Cómo desembarazar nuestros discursos y actos, y nuestros corazones y nuestros placeres del fascismo que está en todos nosotros, que frecuenta nuestros espíritus y nuestras conductas cotidianas? El fascismo que nos hace amar el poder, desear la cosa misma que nos domina y explota, que en ocasiones nos desplaza del respeto a esa otredad que somos todos. Reflexionar sobre nuestras prácticas cotidianas debería ser un ejercicio que emprendamos más a menudo, como una manera de des-naturalizar aquello que hemos llegado a creer natural y constitutivo de una manera de ser, esos (¿pequeños?) despotismos cotidianos que se inscriben en los cuerpos como perversas normalidades. Las formas del arte pueden ser la herramienta que sacuda las miradas y mine las certezas, que introduzca las preguntas e inquiete las apariencias…
Las formas fuera de sí, ya no se regodean en la pureza y en la soledad de los recintos de un arte como finalidad sin fin, despectivo e intocable. Salen a la calle y se contaminan y se unen a unos sujetos que sufren, reclaman y se inmiscuyen… Se lían en las peleas, aunque a veces salgan averiadas. Se muestran como herramientas y se ponen al servicio… retoman el camino de las cosas, no como meros objetos sino en su dimensión de causa. Aunque digan que las utopías murieron, que el arte no puede cambiar nada… Por los rumbos más diversos emergen experiencias que quieren ser transformadoras, tal vez no al estilo de aquellas Grandes Causas de la modernidad sino más apegadas a los pequeños dramas cotidianos, a los sujetos concretos… y esto se advierte como una de las perspectivas del Arte Latinoamericano Contemporáneo: más que nunca ha dejado de ser algo decorativo, un objeto de distinción y poder, y se ha convertido en un privilegiado instrumento para hacernos ver.
Sergio Rosas
SUR URBANO

Viernes Santo 22 de Abril 20 hs LUIS BERNERI viene a Mendoza presentando "SAN MARTIN the true history"



SAN MARTÍN /// the true history

Por Pilar Bosia

Berneri es un artista netamente contemporáneo: no realiza clínicas, no es pintor, ni escultor, ni le interesa ser serio, por el contrario es como un niño latino y postmoderno que juega a ser un dios que tiñe el mundo color de rosa. Con su acción de pintar de tono rosado chicle objetos icónicos tales como soldaditos de juguete, la imagen del gauchito Gil y en esta muestra que presenta en Oficina de Arte la figura del General San Martín, invierte o neutraliza el sentido bélico, agresivo y violento que se le imprime al rol masculino en la sociedad moderna. De algún modo su obra es un ritual personal de exorcización de ese modelo de masculinidad que predominó en las distintas sociedades del mundo tanto occidentales como orientales. Modelo reproducido de generación en generación a lo largo de la Historia: batallas, guerras, cruzadas y héroes militares son los “hacedores” de la Historia oficial. En la escuela nos enseñan a memorizar sus nombres, sus fechas, aunque nunca parecía quedarnos del todo claro cuando éramos niños que significaban todos esos hombres con charreteras, combates y enfrentamientos sangrientos. Luis nació en San Lorenzo, si allá en Santa Fe, en ese pueblo donde ocurrió la “Batalla de San Lorenzo”, donde el soldado Cabral dio su vida para salvar al General San Martín. El artista creció en ese lugar geográfico e histórico, rodeado del eco y los símbolos de aquel hecho. Cuando le propuse a Luis exponer en Oficina de Arte él rápidamente asoció su historia personal con el hecho de que Mendoza fue donde vivió por muchos años San Martín, encontrando en este punto el ley motiv de esta nueva hazaña rosa.

Su obra contradictoriamente es suave, dulce e infantil a la vez que constituye un acto de rebeldía ante los patrones impuestos por el pasado y el presente. Por un lado desacraliza al Arte sacándolo de ese lugar de dramatismo en el que suele caer, transformándolo en un juego. Se aleja de la factura artesanal y de los viejos valores asociados al preciosismo y el talento. Es irreverente y prioriza la acción antes que el objeto, busca ser evidente, claro y hasta explícito, logrando de ese modo un producto neto que es de fácil entendimiento aún para quien no tenga estudios sobre arte. De ese modo también rompe la brecha que suele distanciar al Arte Contemporáneo de un público “común” o que no pertenezca al circuito del Arte propiamente. Uno de los objetivos fundamentales de Oficina de Arte es hacer el Arte asequible a la gente, al ciudadano común, a la vida de las personas. La impronta de esta idea se manifiesta tanto en la selección de Muestras y artistas que tienen este factor en cuenta al trabajar. Como también a través de la educación artística, reforzando lo poco que aprendemos hoy en la escuela sobre Arte, especialmente sobre Arte Argentino.

Al parecer irrefrenable, joven e irresoluto, Berneri quiere decirnos algo, tiene un mensaje personal y subjetivo que nos trae desde su San Lorenzo, si allá en aquella lejana provincia de Santa Fe al noroeste de nuestra República Surrealista.


para conocer más sobre este artista podes visitar su site  http://luisberneri.blogspot.com/